Nº56- Alergia al tango. Por Señorita Trixie

 “Yo adivino el parpadeo de las luses que a lo lejos van marcando mi retooorno…”

 

         Cantaba Gardel, desde el aparato de radio, en la salita de estar de la pensión Amparo. Era la hora del tango. Entonces, la madre solía levantarse de la silla y decir, amagando una cómica reverencia: “Don Anselmo ¿me concede este baile?”

         Anselmo se levantaba enseguida y acompañando sus palabras con un guiño, respondía: “Con mucho gusto, doña Amparo” y ambos se enlazaban y bailaban un tango bastante apañado para el reducido espacio de que disponían, ante la mirada de don Mauro y de doña Purita, demasiado ancianos y achacosos como para intentar emular tal hazaña. Carlitos, miraba a su vez y se iba poniendo primero rojo, luego francamente amoratado, color al que acompañaban unas toses sofocadas y una respiración entrecortada.

         Aquel miércoles, la congestión y los problemas respiratorios del niño parecían más evidentes que nunca. Don Mauro, que en su vida activa había sido mancebo de botica, diagnosticó, sentencioso: “Este niño, seguro que tiene alergia”.

         Al oír dichas palabras, la pareja cesó en sus evoluciones y la madre se acercó a Carlitos. “Hijo ¿estás malo?”, preguntó con aprensión. El chaval negó con la cabecita, pero la sesión de baile quedó irremisiblemente interrumpida y  Anselmo anunció que bajaba un rato al bar de la esquina.

“Rechiflao en mis tristesas, te evoco y veo que has sido, en mi pobre vida paria, sólo una buena mujer…”

 

         Arrastraba su voz, en lunfardo, a la siguiente tarde, Carlos Acuña y bailaban, cada vez más pegados, o eso le parecía a Carlitos, su madre y ese odioso endomingado de Anselmo, tan guapo y elegante, eso había que reconocerlo. Doña Purita y don Mauro miraban como al desgaire, pero, probablemente, con envidia, en el fondo y Carlitos se iba alterando cada vez más. “Lo que yo le diga, doña Amparito, alergia, lo que tiene este crío es alergia”.

         – Pero ¿eso de aler…gia, qué es, don Mauro?

         – Mire, hija, es una reacción del sistema inmunológico a un estímulo inofensivo, pero que algunos organismos identifican como enemigo. Vamos, en cristiano, que hay algo que, sin ser malo en sí mismo, hace que su niño se altere de esta manera.

         Carlitos enrojecía, se amorataba, jadeaba y bufaba ante la consternación de los presentes. Sin embargo, en cuanto apagaron el aparato de radio, comenzó a recuperar su estado normal. Anselmo dijo que salía a comprar tabaco.

         -A mí que me da que Carlitos le tiene alergia al tango. Ya es extraño, ya, pero fíjese, Amparito, fíjese en que sólo se pone así de malito cuando suena uno.

         – Yo…no sé. Si usted lo dice, don Mauro, que es quien entiende…Pues mejor ya no volvemos a poner tangos. Todo sea por la salud de mi niño.

         Carlitos, que, en cuanto cesaron música y baile, dejó de clavarse las uñas en las palmas de las manos y de aguantarse la respiración, pensó que vaya nombre raro le ponían a lo que le pasaba: Alergia; si era simple rabia, muchísima rabia de ver a su preciosa mamá bailando con ese imbécil de Anselmo, que parecía que lo quería más que a él.

         Suspiró, satisfecho, pensando en que ya no habría más tangos  ni bailoteos. De todos modos, quizás Anselmo no regresase más a la pensión, igual que sucedió con papá, hacía ya un año, cuando dijo lo mismo: Que se iba a comprar tabaco.

 
 

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19 comentarios

  1. Evocadora escena de una tarde en blanco y negro, de una voz metálica y arrastrada surgiendo de las entrañas de un aparato de sintonización digital (pulgar e índice para la sintonía fina), de pasos de tango, de ese pensamiento triste que baila…
    Bonito título, bonito seudónimo y aborrecible niño.
    Suerte, señorita Trixie.

  2. Señorita Trixie

    Muchas gracias, Juno. Me alegra que le guste el relato (lo de las comas lo revisaré, palabra). Si se ponen a bailar la lambada, al nene le habría salido hasta urticaria, jaja.

  3. ¡Hola, Señorita Trixie! Dejando a un lado esas comas que interfieren un poco en la lectura, como ya le apuntan, me ha gustado mucho su relato. Y, respecto a cómo consigue abrir la imaginación, le contaré que me temía que, tras descartar el tango por la supuesta alergia del chiquillo, se pusieran a bailar una lambada en pareja. 😉
    ¡Suerte, Señorita Trixie!

  4. Señorita Trixie

    Puede ser, Silvia María: Los tangos son internacionales y hasta intercontinentales; los sentimientos, universales.
    Muchas gracias por su elogio.

  5. Señorita Trixie

    Jaja, agnódice, esperemos que sí. Muchas gracias.

  6. Silvia María Donate

    Señorita Trixie:

    Su relato tiene un puntito entre el Río de la Plata y el Missisipí. Me gusta mucho. Gracias.

  7. Ya sabes aquello de que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Me ha gustado mucho tu relato. Enhorabuena y suerte.

  8. Señorita Trixie

    Muchas gracias, Alex, por tus palabras.

    En efecto: Quise situar la acción en los años 40, 50 del siglo pasado: Gran auge de la radio y me temo que de las pensiones. Los lóbregos años de postguerra, aliviados de luto por esas voces y esa música que surgía de los armatostes colocados sobre los aparadores.

    Mis padres han sido muy aficionados a los tangos; no sólo para escucharlos, también eran bailarines más que regulares. Quizá del placer que me proporcionaba incluir algunas referencias a aquellos y homenajear a éstos, surgió la idea del relato.

  9. Para mí el mayor mérito de este relato es la concisión.
    La anécdota es la de una escena costumbrista que podría ubicarse histórica y geográficamente hacia mediados del siglo pasado en cualquier pensión española trufada de desheredados de la postguerra. Casi me atrevería a calificarla de «camilojosecelista».
    La extensión del texto se ajusta al milímetro a las prestaciones que ofrece el argumento. Ni más ni menos. Un acierto tal austeridad, ya que despojado de abalorios verbales un relato cobra su auténtica fuerza y el lector asimila a la primera el contenido, con nitidez, sin distraerse.
    En el fondo la idea es una recreación fabulada, en el escenario antedicho, del viejo chascarrillo sobre los maridos que decían que bajaban a comprar tabaco para luego no volver a verles el pelo jamás.
    En cuanto a la gramática, lo único a comentar es quizá un exceso de comas, que dividen algunas frases en las que no eran necesarias o ni siquiera convenientes.

  10. Señorita Trixie

    ¡Gracias a vosotros!

  11. Odiseo González

    Entretenido… Sí, entretenido. Gracias.

  12. Odiseo González

    Es entretenido… Entretenido, sí. Suerte.

  13. Que manera tan original de contar el chantaje infantil que en los tiempos que corren no es una cuestión menor y tal como relatas en muchos casos mal detectado.
    Suerte Señorita Trixie.
    Saludos afectuosos

  14. Señorita Trixie

    Muchas gracias a quienes os habéis tomado la molestia de leer mi relato y más aún a quienes lo habéis comentado.

    ¿Hablamos de chantaje emocional? Pues sí. Éste se puede ejercer y ejercitar a cualquier edad.

    Te aclaro, Enara, que el padre de Carlitos no cascó al irse a comprar tabaco (lo sé de buena tinta o de buena tecla)Ésta es una expresión común para definir al que se larga de su casa sin avisar. Carlitos oyó que su padre decía que salía a comprar tabaco. Como no regresó, imagina que puede que suceda lo mismo con Anselmo.

  15. señorita Trixie , y si en vez de un tango hubiesen bailado un «paso_doble»? supongo que el niño hubiese parecido un poseído totalmente.. Bromas aparte, un relato ameno, coincido como siempre con la precisión de Gaia en que se me ha hecho corto, quizás por eso mismo, porque lo que nos atrae nos resulta interesante de mantener.
    Felicidades y mucha suerte.

  16. Perdona, Señorita Trixie, arrastro hoy un ligero despiste (me parece que ya es más que ligero). Te he focalizado como Neox5000, autor del anterior relato Cartuchos y Manzanas. Disculpa.

  17. El niño celoso que parece tener alergia a los tangos y lo que realmente tiene es que necesita que su madre le atienda sólo a él. Ya se sabe, hoy en día, los niños vienen ya muy espabilados y, según van creciendo, crece con ellos la maldad, hasta llegar a ser justo como nosotros. Lo que pasa es que es un relato tan corto que no se sabe que pasa, por ejemplo, con el tabaco, porque los dos (su padre, antes, y ahora Anselmo) salen a comprar tabaco y los dos acaban cascando. ¿O es simplemente que acaban por abandonar ante los celos del crío? De cualquier manera, un relatillo entretenido. Suerte, Neox5005

  18. ¡Estos niños! Lo que son capaces de hacer para retener a su mamá. Me ha gustado, pero me he quedado con ganas de más. Mucha suerte-

  19. Niños que manipulan desde cachorros, buena idea para un relato.

    Muy bien contado. Felicidades

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