Siempre había presumido de tener los pies sobre la tierra, de no tener más sueño que el que se puede tocar. Pájaros pocos, por no decir ninguno. Para nuestro hombre no había nada más real que su bolsillo, y para llenarlo había que pisar fuerte, seguros, sin vacilar: “caiga quién…
Madrid, 1618 A la hora menguante de otra calurosa noche de julio la taberna de los Fundadores era un bullicio de risotadas, ruido de huesos de Juan Tarafe rebotando en las paredes y rumor de conversaciones de los gariteros que se arremolinaban en torno a las mesas donde…