Sandra despertaba. Poco a poco iba recobrando la percepción sobre el entorno. Descubrió el roce de la sabana con la piel, el aroma húmedo y fresco del amanecer, también el resplandor filtrado por los ojos de la persiana, y a lo lejos, distinguió el murmullo del tráfico.
«Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo. » Goethe. —Pude haberte dado muchas razones, por ejemplo: que pretendía que una mujer de la alta sociedad percibiera cómo nos sentimos de apresados quienes pertenecemos a la clase media…
Aquel bebé rosado que olía a nieve recién caída no lloró al nacer. Por un breve instante, su madre sentiría remordimientos de haber maldecido su embarazo. Fue en ese breve instante de arrepentimiento cuando decidiría su nombre: Valentina. Valentina tampoco lloraría después.
Tú ya lo sabías. Solo tenía que decírtelo de nuevo. No te gustaba, pero debía gustarte. Ellos decían que era así. Esto es lo que cada día Andina se decía de su compañera. Los extraños fenómenos ocurridos hacía cuatro días no les dejaban dormir con tranquilidad. En parte Andina era…
Cuando Ana me dejó, tardé un par de días para decidir si aceptaba quedarme con el acuario. Tras sopesar pros y contras, accedí. Le dejé bien claro que necesitaría un teléfono para avisarle cuando fuera a salir de la ciudad, pues no podía implicar a ninguno de mis…
Lunes, 19 de septiembre de 2005 09:15. Segunda planta. Área de quirófanos. Tengo que detenerme en el acceso a quirófanos. Un impersonal celador sigue empujando la camilla y nuestros entrelazados dedos se ven obligados a deshacer su unión.
Relato Fuera de concurso a petición del autor. Pilar se anudó el pañuelo al cuello y se puso el abrigo; se miró en el espejo del recibidor de su casa, se atusó un poquito el pelo y cogió el capacho para salir, con aire decidido, a la calle. Hoy era…
Hay un rincón de paraíso llamado Ngazobil, en la orilla africana del Océano Atlántico. Se encuentra ubicado en Senegal, cerca de Joal, en los lugares de la infancia del poeta Senghor, Usted sale de Dakar por los pocos kilómetros de autopista que unen la ciudad, que se…
Habíamos estado andando más de ciento cincuenta días. Las horas se habían convertido en interminables adoradoras del tiempo. Es por esa misma razón que cuando llegó el momento, no supe si estaba realmente soñando. Había dejado atrás a más de una veintena de amigos. Hombres fieles y…
En la sala pequeña donde él esperaba los resultados de la última prueba, se podía oír apenas un hilillo de música ambiental, que salía por los pequeños altavoces instalados al efecto para amenizar aquellas largas horas. No estaba del todo mal aquella idea, sobre todo…