Tú ya lo sabías. Solo tenía que decírtelo de nuevo. No te gustaba, pero debía gustarte. Ellos decían que era así. Esto es lo que cada día Andina se decía de su compañera. Los extraños fenómenos ocurridos hacía cuatro días no les dejaban dormir con tranquilidad. En parte Andina era…
Cuando Ana me dejó, tardé un par de días para decidir si aceptaba quedarme con el acuario. Tras sopesar pros y contras, accedí. Le dejé bien claro que necesitaría un teléfono para avisarle cuando fuera a salir de la ciudad, pues no podía implicar a ninguno de mis…