La tía Matilde, la más moderna de las tías de su tiempo, nos cedió el sótano de la finca para nuestro exclusivo uso y disfrute. Con cara pícara disfrutaba de antemano de la oposición anunciada de nuestros carpetovetónicos padres. La sonrisa inocente de Matilde, nuestro empuje…
Todo empezó cuando me desperté aquel día. Miré por la ventana y vi una primavera reconvertida en invierno. Imaginé gotas de lluvia, pero comprobé que no eran de agua sino de piedras. Por fin fui consciente que algo me ocurría. Dentro de mí todo estaba al…