“Yo adivino el parpadeo de las luses que a lo lejos van marcando mi retooorno…” Cantaba Gardel, desde el aparato de radio, en la salita de estar de la pensión Amparo. Era la hora del tango. Entonces, la madre solía levantarse de la silla y…
Ángel estaba recogiendo escombros cuando el comisario del ejército republicano lo reclutó. ―A ver, ¿cuántos años tienes? ―preguntó el hombre. ―Diecisiete señor ―contestó el joven de ojos aguamarina.