Desconocía cómo se llegaba por carretera desde la otra punta del mapa a la Ciudad E. Durante gran parte del camino le había guiado un novedoso sistema de navegación que en aquel momento llevaba apagado. Aún no se veía nada en el horizonte, pero la radio…
El autobús continuaba su camino. Ya estaban a punto de llegar a la plaza de Felipe segundo. Ernesto deseaba que aquella chica de mirada dulce que antes le había sonreído no se bajase antes que él, pero esa duda, imposible de prever, le ponía cada vez más nervioso.